J.L. HERMIDA USCANGA
CIUDAD DE PUEBLA.- Darryl Brinkley, va viene, se detiene, y con el bate en sus manos se para a un lado de la raya entre tercera y home.
Observa la práctica de bateo, que se encuentra dirigida por el coach inmortal, Cornelio García y se da la vuelta para checa en la jaula colocada por el lado de tercera base, donde con la máquina lanza bolas, se sigue trabajando en los detalles finos del beisbol.
Alfonso “Houston” Jiménez es quien dirige la sesión de toques de bola.
Pasa un grupo, pasa el otro, de gente que está acostumbrada a tocar la bola en cualquier momento del juego: Lorenzo Cedrola, Herlis Rodríguez, Eduardo Torrealba, Brayan Quintero, Miguel Guzmán, Ciro Norzagaray, Samar Leyva y novatos como Juan Tinoco, Rogelio Cobos y Guillermo Bórquez.
Pero llega el momento de la gente de poder.
Ya algunos lo hicieron a la práctica de bateo, pero es hora de repetir el script.
“El Houston” no pierde detalles, y si es necesario, corrige y aconseja.
Ver tocar una y otra vez a toleteros como Danny Ortiz, Phillip Ervin, David Rodríguez, Moisés Gómez, Estamy Ureña no es común.
A ellos rara vez se le ve tocar en un partido, pero Brinkley quiere que estén más que listos para cualquier ocasión.
Todos presumen de saber tocar la bola, aunque en ese sentido dicen que la práctica hace al maestro, y es precisamente lo que busca el alto mando de los verdes.
TODOS LOS ESCENARIOS
Con esa decisión, Brinkley manda un mensaje claro: buscará ganar a como dé lugar, y si es necesario recurrir al beisbol pequeño y a los fundamentos del beisbol, no lo dudará en ningún momento.
El hecho de insistir en que todos los muchachos se especialicen en el toque de bola, tiene un mensaje claro.
Danny, Rodríguez, Gómez, Ervin… si es necesario tendrán que tocar la bola.
Brinkley piensa que, si en una séptima u octava entrada vas abajo por una carrera y viene Danny o Rodríguez a batear, con la carrera del empate en primera o segunda base sin out, ellos tendrán que ejecutar el toque de bola.
El alto mando poblano no quiere recurrir a un emergente de menor poder para hacerlo, y después pagar las consecuencias.
No desea correr el riesgo de que, en el momento decisivo, cuando le tocaba batear a uno de los tronqueros sacrificados -por la necesidad del toque de bola-, ya no esté cuando más se le necesita.
“O lo haces tú, o lo haces tú”, es la consigna del manager verde.
Al principio hubo caras largas, pero al paso de los días, le dieron la razón al manager.
Ahora, todos tratan de afinar esos detalles finos, hacerlo con maestría, e incluso en ocasiones hasta el mismo manager los reta, para sacarle el extra y la motivación.
Esa es la mística de estos Pericos, ganar sí o sí, y el toque de bola ejecutado por quien venga en turno, será la jugada clave.
Y para perfeccionar la ejecución, no hay nada mejor que, prepararse para cuando llegue el momento.