
Puebla, Puebla. Hace más de dos siglos, la tradición poblana sitúa el nacimiento del chile en nogada en el histórico Convento de Santa Mónica. La versión más difundida relata que, en 1821, las monjas agustinas elaboraron este emblemático platillo con los frutos que la temporada regalaba al campo poblano, dando origen a una de las expresiones gastronómicas más representativas de México, convertida con el paso del tiempo en un símbolo de identidad, historia y orgullo para Puebla.
Con el inicio de una nueva temporada del chile en nogada, Puebla vuelve a compartir con México y el mundo mucho más que un platillo. Comparte una historia de tradición, de trabajo, de cultura y de amor por la tierra.Para el Lic. Rafael Moreno Valle Buitrón, el chile en nogada representa el alma de Puebla. Es el reflejo de una identidad que se preserva de generación en generación y que encuentra en el campo poblano su origen más noble.»Cada chile en nogada es el resultado del esfuerzo de miles de manos. Detrás de cada ingrediente hay productores, campesinos, cocineras tradicionales, comerciantes y familias enteras que mantienen viva una tradición que distingue a Puebla en todo el mundo. Es un platillo que nos hermana como poblanos y nos recuerda el orgullo de pertenecer a una tierra privilegiada por su historia y su riqueza natural.»La nuez de Castilla, la manzana panochera, la pera lechera, el durazno criollo, la granada y el chile poblano no son únicamente ingredientes. Son la expresión de un campo generoso, de una tierra fértil y de mujeres y hombres que, con su trabajo cotidiano, hacen posible conservar una de las tradiciones culinarias más importantes del país.Moreno Valle Buitrón destacó que preservar el chile en nogada también significa fortalecer la economía regional y respaldar a quienes hacen del campo uno de los pilares del desarrollo de Puebla.No es casualidad que para esta temporada se estime la venta de más de 4.45 millones de chiles en nogada, generando una derrama económica superior a los 2 mil 82 millones de pesos, cifras que reflejan el impacto que esta tradición tiene para productores agrícolas, restaurantes, cocineras tradicionales, prestadores de servicios y el sector turístico de toda la entidad.»Cuando promovemos el chile en nogada, promovemos también a nuestras comunidades, a nuestros productores y a nuestras familias. Promovemos el talento de nuestra gente y la grandeza de Puebla. Cuidar nuestras tradiciones es también apostar por el desarrollo, porque una sociedad que valora sus raíces construye un futuro con mayor identidad y cohesión.»En cada temporada, el chile en nogada vuelve a reunir a las familias alrededor de la mesa, atrae a miles de visitantes y confirma que Puebla posee un patrimonio cultural y gastronómico incomparable.Porque el chile en nogada no solo representa el sabor de Puebla; representa la memoria de un pueblo, la generosidad de su campo, la creatividad de su gente y la certeza de que las grandes tradiciones continúan siendo el mejor camino para fortalecer nuestra identidad y construir comunidad.