
Este domingo 26 de julio, a las 3:00 de la tarde, la Plaza de Toros «Raúl González» abrirá sus puertas para la Gran Corrida de Feria en honor a Santiago Apóstol. En un atractivo mano a mano, Angelino de Arriaga y José María Macías lidiarán dos toros de El Vergel y dos de Caparica, en una tarde que promete emoción para los aficionados.
Pero esta invitación va mucho más allá del cartel.La tauromaquia siempre es y será un viaje pleno de cultura.Mañana recorrerás muy pocos kilómetros… pero varios siglos de historia.Viajarás a la tierra de Domingo Arenas, figura emblemática de la Revolución Mexicana. A la tierra donde nació el mítico hierro de San Mateo Huiscolotepec, origen de la legendaria ganadería de Piedras Negras, estandarte de la bravura mexicana. Descubrirás antiguas haciendas que permanecen como silenciosos guardianes del tiempo; caminos flanqueados por magueyes que han dado identidad al paisaje tlaxcalteca y un pueblo que conserva el orgullo de sus tradiciones.Tetla también se vive en el aroma de su gastronomía, en la calidez de su gente y en el ambiente de feria que envuelve sus calles. Cuando llega la tarde, los tendidos dejan de ser únicamente graderíos. Se llenan de vida. Se iluminan con las sonrisas de la infancia, con el reencuentro de las familias, con el entusiasmo de los aficionados y con la belleza de las mujeres tlaxcaltecas, que engalanan una celebración donde conviven la fe, la cultura y la tradición.Porque asistir a una corrida en Tetla no es solamente presenciar la lidia de un toro bravo. Es comprender que la Fiesta forma parte de la memoria de un pueblo; de una herencia que ha sabido resistir el paso del tiempo y que encuentra en esta tierra una de sus expresiones más auténticas.Y entonces llegará el instante.El clarín romperá el murmullo de la plaza. El paseíllo anunciará que el viaje por la historia ha concluido… para dar paso al viaje de las emociones.Porque hay viajes que terminan cuando se regresa a casa.Y otros… apenas comienzan cuando suena el clarín.Y como se escucha, desde hace generaciones, en el patio de cuadrillas, cuando la ilusión se abraza con el respeto y la esperanza vence al nervio…¡Que Dios reparta suerte!