Por Luis Miguel Martínez/Fotos Juan Ángel Sainos
Tlaxcala, Tlax. Tarde noche fría en la plaza Jorge Aguilar El Ranchero. Casi lleno donde se lidiaron tres toros de El Vergel (primero, segundo y tercero) y tres de Montecristo (cuarto, quinto y sexto). Bien presentados, de comportamiento desigual destacando el primero aplaudido en su salida y arrastre, lo mismo que el segundo.
RESEÑA
EL ZAPATA EN PLAN GRANDE TRES OREJAS
El matador tlaxcalteca Uriel Moreno Macías nuevamente ha mostrado por qué es un consentido de su tierra. Su tauromaquia es un abanico que permite hacer faenas a todo lo que le salga por la puerta de chiqueros. Un torero experimentado y con muchas facultades.
DOS OREJAS AL PRIMERO
Su primero se llamó Pingüino de El Vergel número 782 con 450 kilos. Bonito jabonero muy en el tipo del encaste español Parladé, aplaudido de salida. Claro en las embestidas, no excedido de fuerza. Tras quite por gaoneras al paso, se encargó del tercio de banderillas comenzando por el “par monumental”. Con la muleta, aprovechó las condiciones de calidad y nobleza de Pingüino para hilvanar una faena variada y muy completa con toques suaves y muletazos largos algunos en redondo, espadazo de efectos inmediatos para facturar dos orejas y palmas al toro en el arrastre.
OREJA EN SU SEGUNDO
Su segundo de Montecristo de encaste mexicano se llamó Castañuelo número 213 con 480 kilos. Negro bragado axilado que tomaba los engaños abajo pero que duró poco y pronto se empezó a quedar corto en las embestidas. Por lo que el Maestro Uriel mostró la faceta de un torero variado. Armó la escandalera con las banderillas. Brindó al sacerdote Ranulfo Rojas Bretón. Con la muleta el torero tlaxcalteca ofició una lidia de recursos y variada. Estocada en todo lo alto para cortar una oreja más y asegurar la puerta grande.
PEDRO GUTIÉRREZ EL CAPEA VUELTA EN SU DESPEDIDA
Su primero se llamó Regalo del Cielo número 802 de El Vergel con 455 kilos. Cárdeno claro, bajito de manos, abierto de pitones, pronto en las embestidas, con raza. Exigiendo a los toreros y transmitiendo a los tendidos. Capea brindó al ganadero Sergio Hernández Weber. Con la muleta, el Matador Pedro Gutiérrez estuvo esforzado ante un toro que si bien tomaba los engaños, pedía colocación y firmeza en los toques. Los mejores pasajes llegaron por la diestra, lamentablemente la espada le privó de cortar algún trofeo y todo quedó en palmas por su labor.
VUELTA EN SU SEGUNDO
Su segundo, el toro de la despedida, se llamó Venadito número 223 con 518 kilos de Montecristo. Cárdeno claro que pidió terrenos comprometidos y que Capea pisó sin parpadear. Corriendo la mano y pasándose muy justo los pitones de las pantorrillas. Faena de valor y entrega que fue acompañada con las notas musicales de “las golondrinas”. El toro tardó en caer y Capea dio una clamorosa vuelta al ruedo.
DIEGO SAN ROMAN PALMAS EN SU LOTE
Su primero se llamó Nueva Vida de El Vergel número 810 con 476 kilos mulato paliabierto al que lanceó con sabor a la Verónica el queretano. Breve paso por la puya ante un toro que metía la cara en los engaños. Gran tercio de banderillas del subalterno Eduardo Noyola que saludó en el tercio sonora ovación. Con la muleta Diego corrió la mano muy abajo, logrando las tandas de mayor calado por la diestra pegándose un arrimón. Palmas tras aviso.
PALMAS EN SU SEGUNDO
El cierra plaza fue de escasas opciones para el lucimiento pero San Román estuvo voluntarioso a raudales. Por el izquierdo el toro se frenaba y por el derecho su recorrido fue corto. Siempre buscando lo que quedaba atrás. Faena de valor y entrega. Palmas por su esfuerzo.





